RÍOS. GARANTES DE BIODIVERSIDAD.

La fragmentación de los distintos espacios de valor natural y la constante pérdida de hábitat son hoy en día una de las principales causas de extinción de especies. Es bien sabido que la biodiversidad disminuye a causa de la contaminación, la destrucción y transformación de hábitats y por la invasión de especies exóticas.

La modificación del paisaje ha limitado la comunicación ecológica, aislando poblaciones y afectando al movimiento y dispersión de las especies. Conectar los diferentes espacios naturales, con el fin de garantizar la dispersión de las especies, es hoy un reto para la conservación de la naturaleza. Es necesario asegurar la existencia de corredores ecológicos y los ríos son una de las claves del éxito, sirviendo de autopistas verdes que fomentan la interconexión de los ecosistemas.

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Los anfibios, como este sapo partero, son unos de los mejores indicadores de la salud ambiental de la naturaleza

La cantidad de agua que fluye por los ríos, en comparación al volumen total de agua del planeta, es ínfima. Pero estas reservas de agua, que fluyen a lo largo de la superficie terrestre, son parte vital para la supervivencia de la naturaleza tal y como hoy la conocemos.  Los ríos y los bosques de ribera, son los ecosistemas terrestres más variados del mundo, ya que las mayores concentraciones de biomasa  siempre se desarrollan alrededor de ellos. Sin embargo, no son solo reservas de agua indispensables para la supervivencia de un espacio en concreto, sino que juegan un papel importante para la supervivencia de muchos otros ecosistemas. Los ríos son vías que favorecen el intercambio genético entre especies, son caminos verdes entre el asfalto que permiten migraciones y desplazamientos de fauna de un espacio natural a otro. El papel que los ríos desempeñan para la conservación del resto de ecosistemas, obliga a tratarlos con una especial atención, dado que la contaminación de sus aguas, la transformación de sus cauces o la destrucción de sus bosques de ribera puede dar paso a problemas en otros muchos ecosistemas. Hay que prestar atención a las actuaciones e impactos que pueden sufrir actualmente estos cauces de agua dulce, pues pueden constituir una amenaza en el futuro para otros muchos espacios naturales. La naturaleza hay que entenderla como un único sistema interrelacionado, y por eso hay que garantizar que los ríos sigan desempeñando sus funciones ecológicas, como por ejemplo también mantener el flujo hidrológico de los humedales o transportar sedimentos hasta las playas de los deltas.

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Las vías de comunicación dividen los espacios naturales. Un abejaruco descansa en un posadero situado al margen del cauce, con un camión de fondo.

Los espacios de alto valor ambiental, algunos de ellos sin protección legal alguna, aun son los mejores valedores de la biodiversidad. Si bien resulta imposible evitar las actividades humanas transformadoras del paisaje, las instituciones tienen que promover una coherente ordenación territorial que no fragmente más los distintos santuarios de biodiversidad.

Un río es un espejo. Un espejo que refleja el estado de un ecosistema. Un espejo que revela el grado de progreso de una sociedad. La importancia de los ríos para la supervivencia de la naturaleza es evidente y por eso los hace figuras de especial e inmediata protección y conservación.

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La constante transformación del suelo para usos humanos ejerce una fuerte presión a la fauna, que se ve obligada a buscar nuevos hábitats.