ISLA DE MULL. EN BUSCA DE NUTRIAS

Tranquila y salvaje, Mull es todavía un remanso de paz para el que quiere dejarse contagiar por la esencia de su costa y las sinuosas carreteras que la recorren.   Un lugar donde el mar se funde con el bosque y la montaña dando lugar al hábitat de decenas de especies tan emblemáticas como el pigargo o la nutria. Entre altos bosques, lagunas y bahías de arena y roca se esconde una vida que tímidamente se va mostrando a aquel que está dispuesto a descubrirla.

Un chorlitejo espera con paciencia la bajada de la marea

Los días pasados en la isla tenían como objetivo la observación de nutrias, a poder ser fuera del agua, y para lograrlo, tras una exhaustiva búsqueda de información en guías e Internet, localicé algunos puntos recomendados para la espera. Así que una vez allí, el día transcurría entre esperas dentro del coche aparcado, con vistas a la costa, mientras llovía y realizando recorridos en busca de estos mamíferos cuando la climatología daba una breve tregua. El viento, la lluvia y la escasa luz han sido factores, fotográficamente hablando, que han influido negativamente en el viaje pero a la vez, en mi opinión, han aportado algo más de aventura a la empresa.

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Un ostrero se alimenta junto a la costa

A continuación os dejo el siguiente video que narra la experiencia de estos días por la isla. Un recuerdo de la isla de Mull, un lugar tan salvaje como mágico, tan sorprendente como abrumador.